La Comisión Europea ha introducido una nueva ley que marca un antes y un después en la gestión de los excedentes de moda. A partir del 19 de julio de 2026, estará prohibida la destrucción de prendas, calzado y accesorios no vendidos en el mercado europeo.
Esta medida se enmarca en el Reglamento (UE) 2024/1781 y tiene un objetivo claro: reducir residuos y emisiones, impulsar la moda circular y acelerar la transición hacia un modelo de mayor sostenibilidad textil.
Entre el 4% y el 9% de las prendas no vendidas se destruyen cada año, generando aproximadamente 5,6 millones de toneladas de CO₂, una cifra comparable a las emisiones netas totales de Suecia en 2021. Más allá del impacto ambiental, la destrucción sistemática de excedentes evidencia la necesidad urgente de replantear los modelos de producción, distribución y consumo en el sector.
La nueva ley en concreto
La nueva ley establece dos obligaciones principales:
- Prohibición de destrucción de excedentes de moda no vendidos
- Obligación de informar a las autoridades nacionales sobre los productos descartados
Las grandes empresas deberán adaptarse antes del 19 de julio de 2026, mientras que las medianas tendrán plazo hasta 2030. Aunque existen excepciones, estas estarán sujetas a criterios estrictos y supervisión documental.
Las derogaciones: cuándo y cómo se aplicará la ley
Las derogaciones son esenciales porque permiten aplicar la norma de forma proporcionada. Sin ellas, la prohibición sería excesivamente rígida. Sin embargo, el principio es claro: la destrucción debe ser siempre el último recurso.
El Reglamento Delegado (UE) 2026 establece tres condiciones fundamentales:
- Solo se puede destruir si el producto encaja en una derogación específica.
- La documentación justificativa debe conservarse durante 5 años.
- La carga de la prueba recae sobre el operador económico, que deberá presentarla en un máximo de 30 días si es requerida.
Esto transforma completamente el paradigma: la destrucción deja de ser una decisión interna y pasa a ser una decisión verificable y potencialmente auditada.
Un análisis más detallado de las cuatro derogaciones
A) Seguridad y cumplimiento legal
Se permite la destrucción cuando el producto:
- Es peligroso según la normativa europea de seguridad.
- No cumple la legislación vigente y la destrucción es la medida correctiva adecuada.
- Infringe derechos de propiedad intelectual.
- Está sujeto a licencias que impiden su comercialización tras una fecha determinada.
Siempre debe existir documentación que lo respalde.
B) Problemas técnicos reales
La destrucción es posible si:
- Es técnicamente imposible eliminar logos o elementos protegidos.
- El producto está dañado, contaminado o deteriorado.
- Presenta defectos de diseño o fabricación no reparables.
La norma es clara: no basta con que sea más barato destruir. El producto debe haber pasado por un procedimiento documentado de evaluación de calidad que priorice la reutilización y la reparación. Solo si la reparación no es técnicamente viable o no es “cost-effective”, puede destruirse.
C) Donación
La destrucción solo se permite si el producto se ofreció a al menos tres entidades de economía social en la UE o se publicó en una página web accesible durante al menos ocho semanas sin ser aceptado.
Si la entidad social no encuentra destinatario final, también se permite su destrucción.
D) Reventa tras preparación para reutilización
Si el producto ha sido preparado para la reutilización por un gestor autorizado y aun así no encuentra mercado, puede destruirse.
Esta medida protege los modelos de reventa circular y evita penalizar la preparación para la reutilización cuando no existe demanda real.
De la excepción a la oportunidad: la reventa circular como solución estratégica
Si algo deja claro la nueva ley es que la destrucción de prendas pasa a ser una excepción estrictamente regulada. Antes de destruir, las empresas deberán demostrar que han intentado reparar, reutilizar, donar o activar vías de reventa circular.
En este nuevo marco, la reventa se convierte en una herramienta estratégica dentro de la moda circular. Plataformas como SekondFlow permiten recoger y dar nueva vida a los productos no vendidos, transformando los excedentes de moda en valor real y alineándose con el objetivo europeo de reducir residuos y emisiones.
Para los consumidores, supone más opciones, mayor acceso a productos y una participación activa en la sostenibilidad textil. Para las empresas, implica procesos más transparentes, trazables y coherentes con la economía circular.
En definitiva, esta nueva ley no es solo una medida contra el desperdicio. Es una invitación a repensar el ciclo completo del producto. Con la reventa circular y la reutilización en el centro, el sector moda tiene la oportunidad de valorizar el stock no vendido y liderar una transición real hacia un modelo más sostenible.
